Es posible, muy posible, que en algún momento el término “armario cápsula” haya aparecido en tu pantalla: los resultados de búsqueda se cuentan por millones y los posts que hablan de todo lo que puede hacer por el estilo personal no dejan de escribirse de mil y una maneras.
Es un término que sí, gusta a la red, y que ha dado lugar a imágenes de armarios impolutos teñidos en colores neutros que se guardan sin parar. Pero lo del armario cápsula es mucho más que una tendencia: es una manera práctica y estética de acercarse a la construcción de los looks diarios y, por tanto, a la comunicación de la identidad. Porque si bien sus orígenes (o al menos los más populares) se remontan a la colección de debut de Donna Karan, titulada Seven Easy Pieces (como su propio nombre indica, eran siete piezas femeninas destinadas a cubrir las necesidades básicas sin caer en lo anodino), en 2024 parece haberse recubierto de una nueva importancia por su consonancia con el consumo responsable y, en cierto modo, la sostenibilidad.
¿Qué es el armario cápsula?
El término se remonta, como ya se ha indicado, al siglo XX y a esa pequeña colección que pretendía ser una respuesta al qué me pongo del día a día (que, en realidad, recogía el espíritu de una tienda creada en los años 70 por Susie Fox). El armario cápsula, por tanto, puede definirse como esa sucesión de prendas básicas de buena calidad que constituyen el fundamento de cualquier guardarropa y que, en realidad, pueden conformar por sí mismas un armario completo. Es decir, que si se da con las piezas adecuadas de ese armario cápsula, no se necesitaría nada más para vestir, consiguiendo con pocas prendas una gran cantidad de looks.
Las listas más canónicas comienzan con una camisa y una camiseta blancas, unos vaqueros, un little black dress, una gabardina y todas esas piezas que, en general, suelen asociarse con un estilo (ligeramente) clásico: al fin y al cabo, es el que orbita alrededor de los básicos. Sin embargo, aproximaciones más actualizadas hablan de una personalización más relajada. Saray Martín, ilustradora y autora del libro El método del armario cápsula (2017), contó en una entrevista a Vogue España (número de abril de 2021) que “es cuestión de analizar nuestro estilo, buscar las prendas básicas que deberían estar en el armario, tener otras piezas más de temporada y apostar por la calidad”. Así, aunque la mencionada camisa blanca suela encabezar de manera continuada el catálogo de los armarios cápsula, quizás no tenga que estar si no termina de encajar con las máximas estéticas que se tienen en mente, y pueda sustituirse por una negra o directamente por algún tipo de camiseta, sudadera o jersey. Lo verdaderamente importante es que todas resulten coherentes con el estilo propio y, por supuesto, combinen entre sí.
¿Cuántas prendas tiene un armario cápsula?
Es una de las patas más variables en toda esta teoría. Donna Karan apostó por siete, un número bien reducido que podría entenderse como una suerte de esqueleto, pero la horquilla llega hasta las 40 piezas, siendo el 30 un número bastante popular en los manuales que se pueden encontrar. En su libro, Martín propone moverse entre las 33 y las 40 piezas, entre las que se incluyen zapatos y complementos (aunque quedan fuera la ropa interior y la de deporte, y otras prendas más específicas, como vestidos de fiesta y otras piezas que sean de uso puntual). El reto está en vestirse únicamente con ese número de prendas toda una temporada, llegando a sobrevivir muchas de ellas al cambio de estación. Por ejemplo, unos vaqueros pueden formar parte tanto del armario cápsula de verano como de invierno, mientras que una falda ligera de flores estará en el primero, pero en el segundo se cambiará por un abrigo extra. Es un juego de ecuaciones estéticas en las que, debido a la limitación del número, los colores básicos suelen ser grandes aliados, así como hechuras no excesivamente marcadas.